Reventón no fue solo una obra escolar: fue un espejo de la realidad que viven muchos jóvenes. Para mí, significó descubrir el poder del teatro como herramienta de prevención y conciencia social. Pasar de coreografiar musicales llenos de fantasía a dirigir un drama escolar sobre drogas y abandono fue un salto enorme, pero también una confirmación de que el arte puede educar, alertar y salvar vidas.
La nueva versión de Reventón fue recibida con gran éxito en cuatro escuelas, logrando su propósito de impactar y generar reflexión. Sin embargo, la llegada de la pandemia interrumpió abruptamente el proyecto, obligándonos a suspender las presentaciones.
A pesar de esta pausa inesperada, el mensaje de Reventón sigue siendo tan relevante como siempre. Esta obra no solo es un testimonio del talento de las jóvenes actrices y del equipo creativo, sino también un recordatorio de la importancia de abordar temas sensibles que afectan a nuestra juventud. El legado de Moni Coronel como autora y productora, junto con el esfuerzo de esta nueva puesta en escena, refuerza el poder del teatro como herramienta de cambio social.