📅, 2010
🎭 Teatro Manolo Fágregas, Ciudad de México
💃Coreógrafo
💃Asistente de Coreografía Silvia Valenia y Manuel Jiménez
La aventura de “Hairspray” comenzó con una llamada que cambió el rumbo de mi año. Me la hizo Miguel Ángel Valles, quien, aunque conocido por su gran trabajo en relaciones públicas y proyectos de teatro infantil, se armaba de valor y se atrevía a producir un proyecto de gran formato, lo que representó un reto enorme para mí.
Me invitó a una comida en el elegante restaurante del Lago. ¡Qué honor! Yo conocía el calibre de Miguel Ángel, pues nos habíamos conocido en “Cantando bajo la lluvia”, donde su apoyo con las relaciones públicas fue crucial y desinteresado. El sueldo que me propuso para este nuevo proyecto no era muy atractivo, pero mi decisión estaba tomada: yo le debía a Miguel Ángel toda esa ayuda, y era tiempo de corresponder.
Fue durante la comida que me propuso el reto: coreografiar “Hairspray” para la reapertura del legendario Teatro Manolo Fábregas. Él me propuso inicialmente una reproducción exacta, e incluso me sugirió reproducir solo ciertos números de la coreografía, mientras otra persona haría el resto. Yo, basándome en mi experiencia anterior, preferí cortar de raíz cualquier posible conflicto o “celo” creativo. Tras un intenso estira y afloja, pactamos: yo haría todos los números de la obra, menos la escena del baloncesto. Y así fue. Asumí el compromiso y comencé a preparar el material y la audición. en esa ocasión asistido por Silvia Valencia.
Tras la muerte de mi mamá, había aumentado muchísimo de peso, por lo que mi condición física no era la idónea para un proyecto de esta naturaleza. Sabiendo que “Hairspray” (ambientada en los 60’s) exige un altísimo nivel de condición física, ¡yo no estaba precisamente en mi mejor momento! Así que el gimnasio se convirtió en mi aliado, y la elíptica en mi mejor amiga. Tenía que estar en forma para poder transmitir la energía, el dinamismo y la celebración que la obra requería.
Mi preparación fue más allá del baile. Revisé minuciosamente las puestas de Broadway y West End, pero mi enfoque principal fue el Contexto Histórico y Social de los 60’s en Baltimore. Leí a fondo sobre la Segregación Racial, el Movimiento por los Derechos Civiles, los estándares de Belleza y Corporalidad, y exploré temas de integración, tolerancia, activismo estudiantil, racismo e identidad. Aunque Miguel Ángel me había pedido una reproducción exacta, esta inmersión me dio la base para hacer mi propuesta: me permití varios cambios que consideré aportarían un valor auténtico al proyecto.
Las audiciones fueron un espectáculo en sí mismas: ¡un desfile de talento y carisma! TRa una exhausta selección todo el elenco quedo confirmado. Era una constelación de figuras: María del Sol, ¡una diosa de la voz con una energía arrolladora!; Alicia Machado, ¡una belleza y talento que iluminaban el escenario!; Miguel Ángel Valles, ¡el alma del proyecto!; el enorme Patricio Castillo; José Joel, ¡wow, qué sorpresa!; nuevamente me reencontraba con mi querida Garda Santini quien había suplido unas funciones en Sor-presas y en esta ocasión creó un personaje impactante, Manuel Balbi, Gilda Villareal, Jorge Blanco, Denisse Audifrfret, Hiromi, Tzaitel Santini, Adam Sadwing, Carolina Laris, Hugo Serrano, Edgar Cañas, Dante Hernández, Nelly Martinez, Jazmin Olivo, Ana Regina, Marysol, Gerardo Velazquez, Juan Carlos Velandia, Iván Ortega, Alberto Isaac, Oscar Ugalde y muchos más. Para muchos de ellos, esta fue su primera experiencia en el teatro musical.
Sentada, Callada, enfocada anotando cuanto trazo se maraba para su personaje, nunca tuvo un ensayo planeado para ella yo no sabia que alternaria el papel, pensé que iba de visita a los ensayos, un buen dia se paró y me pidio correr ella el track yo asenti y que gan sorpresa todo el track era preciso, impecable como si ella hubiera ensayado, Ella era sorprendente, un talento excepcional con una cualidad humana inigualable. Su profesionalismo, su capacidad de aprendizaje y su entrega absoluta dejaron mi un gran respeto y admiraciçon que conservaré por siempre
En esta ocasión, el momento especial dentro del montaje fue cuando María del Sol cantó por primera vez en un ensayo ‘El Camino de mi Dios’. Su voz inundó el salón de ensayos, llenándolo de fe, esperanza y emoción. Siempre recordaré la reacción de todos. Fue tan emotivo que, al terminar la canción, supimos que se había consolidado la esencia de Hairspray en México. Fue ahí, en ese instante de conexión colectiva, donde la compañía se unió y el proyecto tomó su verdadera forma.
Miguel Ángel estaba abrumado de trabajo, y de pronto me encontré con una responsabilidad inesperada: dirigir el ensayo general de Hairspray. La presión era enorme. Tenía que coordinar cambios de escenografía, entradas y salidas de actores, cuidar que no hubiera accidentes, mientras ellos probaban sus vestuarios y cada detalle debía encajar como un engranaje perfecto.
El miedo me acompañaba, lo confieso. Sentía que cualquier error podía desmoronar el esfuerzo de semanas. Pero entonces ocurrió lo que siempre salva al teatro: el equipo. Con su apoyo incondicional, con su entrega y confianza, logramos superar cada obstáculo. Esa noche, al terminar el ensayo, supe que habíamos vencido juntos.
Al día siguiente llegó el primer preestreno. La emoción y la adrenalina se apoderaron de mí. Ver a los actores en escena, sentir la energía del público, comprobar que todo funcionaba… fue un triunfo compartido.
Hairspray tuvo una vida corta, pero dejó una huella imborrable en mi carrera. No solo logramos reabrir el Teatro Manolo Fábregas —un logro enorme en sí mismo—, sino que esa experiencia me abrió un nuevo horizonte: la dirección actoral y de musicales. Comprendí que mis coreografías podían contar historias, que el ensamble podía ser un personaje más, que la danza podía convertirse en narrativa.
Aunque el resultado artístico de Hairspray fue muy bueno y revivimos un teatro, es importante señalar una consideración clave en la producción: la complejidad de representar fielmente a un ensamble afro-americano con un ensamble latino maquillado de negro es imposible. Reconozco la autenticidad y el poder innato en la expresión corporal afroamericana, la cual aporta una energía y una proyección escénica únicas que son fundamentales para la narrativa y el impacto de la obra.
Hicimos lo mejor posible con los recursos disponibles, pero considero que este aspecto, a pesar de contar con un elenco súper talentoso, fue lo que no permitió a Hairspray mantenerse mucho tiempo en cartelera.
“Hairspray” fue un mosaico de sueños, desafíos y triunfos que me enseñó el poder del trabajo en equipo, la importancia de la representación y la pasión por el arte. ¡Una experiencia que me impulsó a seguir creciendo como artista y a perseguir mis sueños con aún más fuerza!
“Después de la gran producción de Hairspray llegaría Amar y Querer, el Musical, un proyecto que representó todo un reto personal. Tenía mucho tiempo sin trabajar en teatro y me sentía inseguro. A pesar de los éxitos previos, la escala y la expectativa de este nuevo musical me hicieron enfrentar de nuevo mis dudas.”
—Pepe Posada